Tus clientes reservan solos desde tu propia web, y el sistema les manda el recordatorio por WhatsApp el día anterior. Vos abrís a la mañana y ya sabés qué tenés.
✓ Es el sistema de verdad, andando. Sacá un turno y fijate cómo entra.
El sistema real, andando. Sin maquetas, sin humo.
Lo mismo que hacés hoy, pero sin que se te escapen los turnos ni la plata.
Una columna por persona que atiende. Los turnos se ven del tamaño que duran.
Tocás el turno y ahí tenés el teléfono, el servicio y el precio — sin tapar la agenda. Lo llamás o le escribís por WhatsApp desde el mismo lugar.
Marcás si vino, si no vino o si canceló. Y si le errás al botón, tocás de nuevo y se deshace.
Cada turno que marcás como atendido entra a la caja del día con su precio. Los gastos los cargás a mano en dos toques: shampoo, luz, sueldo.
Al cerrar mirás una sola cosa: cuánto queda.
Con tu nombre y tus precios. No en una plataforma donde aparecés en una lista al lado de la competencia.
Elige qué se quiere hacer, con quién, qué día y a qué hora. Deja el nombre y el WhatsApp, y listo. Cada dato de más es gente que abandona.
Solo se muestran los horarios que de verdad tenés libres, según cuánto dura cada servicio.
Partidos en mañana y tarde, porque así es como piensa la gente. Y calculados según cuánto dura cada servicio: si un tratamiento lleva una hora y media, no te lo ofrece media hora antes de cerrar.
El día anterior a las 19 le llega un WhatsApp con el día y la hora. A esa hora todavía puede reorganizarse y avisarte — y ese lugar lo vendés de nuevo.
Con cinco turnos por semana que se caen, a $15.000 cada uno:
por semana
por mes
al año, sobre la mesa
Hacé la cuenta con tus números en nuestra calculadora.
Cargamos tus servicios, tus horarios y tu gente. Hablás directo con quien lo programa, no con un vendedor. El presupuesto no se cobra.